Maldición

Megera mi alma se retuerce entre tus dedos
haciendo anillos oblicuos…

Que luego tragaras sin darte cuenta
comiendo de la carne que no es la mía.

Nada sanara tu dolor… Y tu tristeza…
¡ni tres tragos de Nepentes!
Bajo las aguas del Leteo respira hondo
al ritmo que tu cuerpo navega;

y descansa, que Proserpina te espera ansiosa
Para ponerte en brazos de su amado…

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